"Sólo sé que nada sé"... famosísima frase escrita por Platón citando a Sócrates, en el conocido libro "Apología de Sócrates".

Sócrates, a diferencia de los filósofos, artistas y poetas de la época que creían tener ser poseedores de un gran conocimiento, tenía plena consciencia de la ignoracia que lo rodeaba y su propia ignorancia. Trató así, de hacer conocer su propia ignoracia, fingiéndo saber menos, conversaba con ellos y hacía preguntas para demostrar lo poco que sabían acerca de los temas que creían dominar, práctica que se conoció como "ironía socrática" siendo demostrada en esa famosa frase.

A lo largo del tiempo, mucho se le ha citado, para demostrar la sensatez que se posee, se declara sólo saber que nada se sabe, a modo de reconocer las propias falencias.

Muchas veces, a todos nos ha de haber pasado que, por ejemplo, a medida que más estudiamos, más leémos, más nos informámos, más cuenta nos damos de lo poco que sabemos, del poco conocimiento que poseemos del mundo, de nuestro entorno, de las cosas simples y complejas de la vida, y de lo mucho que nos queda por conocer, por vivir, y no sabemos si alcanza la vida para lograr el cometido de saber o tener un conocimiento absoluto.

Esta frase, supone una humilde reflexión, aceptándo que cada ser humano tiene sus propios límites, y que el hecho de pretender saberlo todo, se convierte en un deseo prácticamente imposible, pues hay que aceptar que el conocimiento es ilimitado, y crece a cada segundo.

Nadie puede saber más que el resto. Quizá en alguna materia específica, puede existir alguien que se concidere como un experto en el dominio de ella, pero aún así, jamás podría poseer un conocimiento total, un conocimiento que abarque cada ámbito, cada recobeco de esa materia, pues pueden existir un millón de aristas, y si se pretendiera concoerlas todas, tendría que dedicarse una vida a estudiarlas, dejarse de lado familia, amigos, recreación, encerrarse a leer e investigar segundo tras segundo, sacrificando todo por el deseo de conocer más y más, y aún así, no se podría alcanzar el máximo del saber, y aún así, aunque sí pudiera lograr alcanzar el máximo de conocimiento en esa materia, y considerarse un experto, sería sólo un conocimiento absoluto en dicha materia, dejando el lado el conocimiento de otras materias, de otras áreas, de otros factores y saberes que se complementan en la vida.

Es imposible saberlo todo, conocerlo todo, y quien se jacte de hacerlo, de ser un sabio, un experto, es el peor de los ignorantes, pues desconcoe sus propias limitaciones, sus propias incapacidades, y se ciega frente a su propia vanidad, que lo convierte en el peor de los inconscientes y desconocedores.

Ésta frase puede incluso convertirse en una de las paradojas de la vida, pus, al decir que sólo sabes que nada sabes, entonces ya sabes algo, que no sabes nada, pero como no sabes nada, no conoces eso.

A medida que aprendemos, vamos descubriendo que se nos abren nuevas puertas para continuar con esa aprendizaje, de una misma palabra, podemos encontar mil conocimientos, que seguirán aumentando, y así sucesivamente, cada saber nos lleva a uno nuevo, y se convierte en un saber de nunca acabar, ilimitado, que un sólo ser humano no será capaz de conocer cabalmente.

Podemos considerar a Sócrates como un gran sabio, o un ser muy humilde, o al mismísimo Platón, pues es quien escribió el libro que cita la frase, y así mismo, existe la teoría de que Sócrates sólo fue un personaje de ficción creado por Platón a quien poder acreditarle sus propios pensamientos, sin correr el riesgo de ser juzgao con la rigurosidad de la época, como se grafica en el juicio a Sócrates en su apología, pero eso... es algo que nunca sabremos...